viernes, 27 de mayo de 2011

Y SIGUE

La verdad, estos tipos que no sirven para nada me tienen podrida. No solo que te gritan, te insultan, quieren darte vuelta la tortilla a su favor, sino que no se bancan ser dejados. No, no se lo bancan. Ellos que son los fuertes, los machos, los del pecho peludo... ¡No se bancan escuchar una verdad! Que verguenza, viejo, que siendo un reverendo pelotudo no te banques la devolucion de una mina: sos un desatento, un cargoso, demandas mas de lo que te pueden dar, no soportas que te digan lo imperfecto que sos, porque de un plumazo derriban tu castillito de naipes, ese en el que viviste toda tu vida (falsamente) feliz. Y encima, como no te bancas escuchar cosas desagradables de vos mismo, gritas. GRITAS. GRITAS MAS Y MAS para callar la voz de la verdad, pero el sol no se puede tapar con un dedo, querido. Pero claro, me olvide que no lo sabes porque nunca saliste a recorrer las calles, nunca saliste de la cajita de cristal en la que te guardaron y aputasaron.
No se si te lo dije, pero no tenes idea de nada.
Gil.

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