Si la falsedad tuviera un rostro, sería el tuyo. Las cosas hipócritas que se te deslizan de los labios, además de mentiras y engaños son faltas terribles y ofensas sin par proferidas por tu fría lengua bífida.
¡Qué falsa es tu sonrisa!
Si te vieras al espejo, ¿te darías cuenta de que tu expresión es una careta barata, como esas que los niños usan cuando es carnaval? Inexpresivo rostro, frías manos, retorcido comportamiento.
Y después te quejas de que nadie te ama.
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