Esta tarde la ciudad estuvo tan fría como aquella noche en la que estrechamos nuestras manos por primera vez, solo que ahora cada cual estaba cumpliendo con sus obligaciones.
A diferencia de aquel entonces, esta noche la pasaremos juntos.
¿No es increíble cómo todo va poniéndose en su lugar?
En una hora más o menos voy a estar abrazándote y el calor de tu cuerpo se pegará al mío luego de este día tremendo y largo. Al fin estaremos juntos.
Qué ganas tengo de estrecharte con todas mis fuerzas, niño hermoso... Qué ganas de que las horas no pasen cuando estamos juntos. Pero sé que, al final, la cruda aurora va a tener que separarnos de nuevo y otra vez el ciclo fatal de los días empezará la carrera usual. Pronto, muy pronto, la parte tremenda habrá terminado y las cosas para nosotros serán como deseamos.
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