Nadie tiene derecho a saber lo que siento a menos que yo tenga ganas de contárselo.
No se expone la vida de las personas en una pantalla para ser admirada.
La privacidad se tiene que recuperar desde nuestra mano.
Público es solo lo que querés decirle al mundo,
pero es bueno guardarse algo para uno mismo.
Si siento angustia no la expongo delante de todos
no quiero volverme vulnerable ante el mundo.
Es mejor la máscara de la normalidad
contestar que te va bien, todo bien
aunque sea una mentira.
En este caso La Divinidad lo entiende.
Es para preservarte.
Nadie tiene derecho a saber lo que siento a menos que yo tenga ganas de contárselo.
Por ejemplo, ahora, quiero contar que estoy harta de que la gente se espíe
como por una ventana
porque expusieron demasiado y ahora les cuesta caro.
Te comprendo. Es demasisdo sdncillo desventrar sus vidas, ¿verdad? Ni siquiera un desafío: se exponen como chanchos. No saben que siempre que muchos miran, alguien ve.
ResponderEliminar