Querido, ¿Cómo te encuentra esta mañana? Hace tanto tiempo que no puedo hablarte, que siento una terrible opresión al contar los días que han pasado.
La última vez me dijiste, cuando te pregunté si volvería a verte otra vez, que lo haría cada noche al cerrar los ojos y ahora veo que has cumplido.
Los cierro y estás ahí. Solo te abrazo, sin mediar palabra. En ese silencio que inventamos para comunicarnos y que nadie más que nosotros entiende. Te abrazo cada noche para soltarte en la mañana, te abrazo para dar por cumplida otra más de tus promesas, pero la más hermosa.
La anterior, la primera, fue una puñalada desde que la hicieras. No podía entender que ambas eran lo mismo. ¡Yo era tan joven! Parece increíble que hayan pasado 40 años desde la primera vez que te vi y 30 desde tu última promesa.
Hace 10 largos años, querido mío, te veo al cerrar los ojos y cumplo con mi parte del trato: No lloro, solo vivo mientras me esperas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario