Otra vez los orangutanes sonrientes que fingen una vida de publicidad
los bullies de siempre
que esconden su miseria en el escarnio del otro
los que no comprenden que nuestro silencio es la espada que los mata.
Déjennos sentirnos orgullosos de ser diferentes
porque entre sí, espantos, son todos iguales:
frívolos, ruidosos, falsos,
preocupados en sacar ventajas
abusivos
violentos.
Nosotros no somos así
detrás de nuestros lentes hay corazones de cristal
en nuestra mente y en la voz que no les regalamos
está la fuerza de mil ejércitos.
Tu risa por más estrepitosa que sea no es más fuerte.
Tu bravuconería no es valor, es cobarde.
Tus puños crean cardenales, mis palabras,
SANGRE.
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