No me mires con los ojos de cordero degollado
me partes el alma.
No me bañes con tus lágrimas amargas
que tienen el nombre de otra y de un niño.
No me dejes soñar el sueño que no vas a darme nunca
porque no puedes.
No me hables si no puedes luchar contra lo ajeno
para defender lo propio.
No me jures amor
si no sabes cómo cuidarlo.
No llores más, por favor:
de todos modos me has perdido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario