jueves, 18 de octubre de 2012

Una persecución que pareció infinita.
Un encuentro que fue un reencuentro.
Un amor que es amor verdadero.
Y, finalmente, la más hermosa luz.

1 comentario:

  1. Una persecución, pequeña Twilight, que era en realidad la feroz -aunque ignorada- voluntad de cumplir este mágico destino. Siempre Dios lo supo y siempre anduvimos el preciso y arduo camino que habría de conducirnos, finalmente, a esta maravillosa cumbre. Tenemos por delante un trabajo enorme. Pero también una alegría y una felicidad sencillamente incomparables. Algo más fuerte que cualquier cosa terrenal ha ungido nuestro vínculo y lo ha santificado. Hay un sello de carne y de vida coronando cada noche que pasamos juntos. Y es fascinante.
    Me he permitido asombrarme, es verdad, mas ahora veo claramente que tan sólo cumplimos el hermoso destino que la mano ubicua nos había marcado.
    Mi pequeña, mi bellísima, mi amor... Gracias por volcar en mi vida un chorro de tu luz única. Te amo.

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