No puedo soportar estoicamente que pases a mi lado. Me recorre el cuerpo una electricidad, un calor, una brisa que me sacude. Huelo tu llegada como el león huele al ciervo. Estoy alerta, mi mente está al acecho aunque mi cuerpo deba quedarse quieto para guardar las formas.
Me debato entre el impulso de correr hacia vos y la ley que indica que debo permanecer sentada en mi lugar.
El tiempo dirá cuál será el desenlace.
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