lunes, 27 de junio de 2016

Captada

Te llevaron a un salón lujoso para convencerte de que vos sos tu propio dios
No te dijeron que en ese recinto solo se cree en el dios del dinero
Y que vos eras el cordero para el altar.
Te vendaron los ojos después de que brindases con ellos
Y les brindaras tu juventud y tus ganas mal enfocadas.
Les firmaste como firmó Fausto
Y empezaste a despedirte del mundo de los vivos.
Ahora sos uin autómata
Vivís para ellos, con ellos, soñás sus sueños,
Te creés que te ayudan cuando te explotan,
No escuchás a nadie que sea un perdedor, que esté afuera,
Que no porte la antorcha de la revelación como vos y los demás.
No ves ­–y me apena–
Que estás más cautiva que hace un tiempo.
Te perdimos, te ganaron.
Y te restaste del equipo de los ganadores.


1 comentario:

  1. Hay personas cuyas armas mentales y emocionales -la misma cosa- son asombrosamente débiles. Otras, en cambio tienen un bonito arsenal a su disposición. Probablemente, condiciones naturales.
    El alucinado es peligroso e indeseable como el enfermo, porque intenta propagar sus delirio, especialmente si es la marioneta d e voluntades arteras.

    Salud.

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