El sol de la tarde me trae la nostalgia de tus ojos oscuros y brillantes,
la sed de tu piel que tuve esa tarde en la que el sol brillaba tanto como hoy y...
¿Cómo pasamos de aquel calor abrasador al hielo eterno entre nosotros?
Me aterra pensar en cuánto hubo y en que nada queda
en que las cosas incorrectas de cada uno pesaron más que los buenos momentos.
Me duele la piel que un día besaste
me duele con heridas que no cierran
ni tus ojos
ni tus besos
ni tu cuerpo
ni siquiera que cambiaras
nada puede curarme la desilusión permanente.
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