lunes, 8 de noviembre de 2010

La pira

Esta noche tomaré mi pasado y lo incendiaré
dignamente como el cuerpo de un soldado antiguo
que murió con gloria.
Entregaré el pasado a las llamas hambrientas
de la sangre de lo que no fue.
Escucharé las voces por última vez.

I
Yo te amé como se ama sólo por primera vez
con los ojos cándidos
con la novedad de la piel descubierta.
Yo te amé hasta morirme cuando te ibas.
Pero aprendí a respirar un aire que no te pertenece.

Insististe
no te fuiste nunca de mi vida, pertenencia.
Y yo bebí de tu copa todas las veces que me la ofreciste
hasta que logré entender que jamás ibas a hacerme feliz
porque eres terriblemente egoísta.
No te pertenecí nunca, tú fuiste mi objeto más preciado
hasta que decidí deshacerme de ti.

II
No te amé nunca y ambos sufrimos por eso
llena de pequeñeces vergonzosas fue la relación
en la que aprendí lo que una mujer puede hacer por despecho.
Tú aprendiste a valorar a las mujeres, a respetarlas y a temerlas.
Yo aprendí a ser cruel con los hombres.

III
Te odié y te quise
me engañaste
prometiste cosas imposibles y me quisiste hacer creer
que tus necesidades eran la prioridad, aún por sobre las mías
Me engañaste de todas las maneras posibles
y pusiste en mi boca palabras que nunca existieron.
Ojalá seas feliz y entiendas
que el amor no es egoísmo.

IV
Torbellino de nombres y rostros
regocijos y confusiones
textos y palabras hilvanadas con música de mala muerte
cervezas y metal
excusas para las noches furtivas y sin inconvenientes
labios nuevos
prohibidos
secretos.
Es hora de cerrar la puerta para siempre.

V
No fuiste nadie
pero quise darte todo
te ofrendé mi corazón abierto como nunca lo ofrecí a nadie
te di lo que quisiste
fui quien quisiste que fuera
dije lo que necesitabas oír para que resucitaras.
No te importé nunca
o quizá te importé demasiado
fui el espejismo que rondó tus sueños
como tu rostro inexistente llenó los míos
hasta que recordé volver al mundo real
en el cual me costó deshacerme de tu fantasma.
Amé a una sombra que no existe
y no pude despegarme de lo que había detrás.
Fui ruda hasta el colmo y cruel y sincera
cuando me harté de la realidad que no coincidía con la sombra de la noche.
Hoy te dejo ir con los ánimos más fríos
hoy te sepultaré entre las llamas más ardientes
y te daré una última morada digna de reyes.

VI
Deseo conservar tu mano blanca junto a la mía 
desde otro lugar
no deseo ya tocarte ni besarte
como lo he deseado siempre.
Cometí un error necesario para vivir mi propia experiencia
y aprendí a valorar cada cosa 
dándole el lugar que corresponde.
Te amo como siempre te he amado, bella criatura
pero ya no puedo amarte como antes.

Esta noche se elevará la flama 
que consumirá las voces del pasado 
ahogando su grito eterno
en la más digna morada que puedo ofrecerle.

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