Finalmente te has ido de mi vida, persona a la que quise, pero a la que no puedo soportar. Lástima que hayas roto tu promesa y hayas vuelto a hacer aparecer tu (ahora ingrato) nombre ante mis ojos.
Finalmente, espero, luego del exabrupto, luego de no aceptar que esto debía terminar, me dejes tranquila y libre.
Feliz y libre.
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