lunes, 21 de febrero de 2011

Otro sueño

El dolor se termina como el licor en la copa al final de la noche
el cabello rubio reposa sobre la muelle almohada
rayos de sol en la penumbra nocturna de arrullos maternos.
Canto la canción más vieja con la voz más dulce
en su oído pequeño
y su sueño sonríe como una media luna blanca y perfecta en el cielo.
Sus ojos cerrados me hacen poderosa
soy la guerrera, la guardiana, la omnipotente
el poder me lo confieren sus latidos desde aquella madrugada primera.

Los ojos se me abren por culpa del sol de la mañana
y descubro mis párpado perlados de sudor,
mis palmas aún jóvenes y nuevas, mi cuerpo sin la gloria soñada de la cabecita rubia sobre la almohada que no existe cuando llega el día.

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