martes, 15 de marzo de 2011

El fuego

Me consume el alma el fuego de tu estupidez. ¿Por qué tenés que hacer cosas que sabés que no debés hacer? Dios Santo, sé las ganas que tenés de tenerlo entre tus brazos, pero por las cagadas que te mandaste no podés. Y ahora, exponés mis cagadas, las locuras esas que hago por vos para que lo veas, ante los ojos de todos. ¿Vos no te das cuenta, no? ¿Tan ciego estás para dejar pasar el detalle? Lo que es secreto y privado, debe quedarse secreto y privado. No sé por qué publicás lo que publicás, con qué fin, con qué propósito. No sé qué es lo que querés demostrar de eso que no se puede demostrar, de eso que aunque te parta el alma no podés tener.
No sé a veces para qué te hablo porque parecés no entender.
No sé por qué me esfuerzo por mejorarte si parecés no querer.
No sé por qué mierda siento lo que siento, si a veces hasta deseo liquidarte.

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