Así empieza Crave, de Sarah Kane.
Es un sintagma muy fuerte como para iniciar un texto, pero cuántas veces lo habremos dicho o siquiera pensado.
Hay varios que están muertos para mí. Tan muertos que apenas los recuerdo. Pero muertos están y ya no caminan por la misma calle que yo.
¿Si viven?
Quizá, pero no en mi mundo. Ahí yacen 3 metros bajo tierra.
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