domingo, 10 de mayo de 2020

¿Cómo empezó todo? Con una mirada hace un tiempo, con una charla, con un gesto amable, tal vez.
Los recuerdos de tardes hermosas se multiplicaron y, aunque también los hubo amargos, prevalecieron los buenos.
A través del tiempo y su azaroso devenir, el hermoso lago de tus ojos fue siempre un remanso, un lugar feliz adónde ir. 
Y aquí estoy, bañándome en tu orilla, saciando mí sed y soñándome libre, plena y alejada de toda anterior oscuridad. 
Doradas costas me reciben para reposar allí mi viejo cansancio, dejarlo olvidado y avanzar. 
Seguramente, al salir, puedas tenderme tu mano. 

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