lunes, 4 de mayo de 2020

Puedo pecar de intensidad
hasta de optimismo a veces
pero no podés decir que no me importes.
Seguramente se me olvida cómo moderarme
cuando me siento tan plena
cuando podemos hablar en el mismo idioma
o por lo menos entendernos.
Puedo pecar de inocencia también
porque tendré siempre un alma joven
pero no podés acusarme nunca de maldad.
Puedo ser torpe,
no tener tu mismo nivel de disciplina y serenidad
pero puedo ser un suave bálsamo para tus días más oscuros
y espero que vos también para los míos.

Puedo pecar de tantas cosas...

Hoy mi pecado voluntario es el silencio.

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