martes, 24 de agosto de 2010

Así

Sé que soy una persona difícil, que tengo un carácter dracónico, que es difícil lidiar conmigo, que a veces digo las cosas más visceral que diplomáticamente. Sé que no soy el modelo de nada: ni de perfección, ni de esfuerzo, ni de superación. Sé que soy una mujer única, especial, tremenda, severa, casi intolerante, dulce, comprensiva hasta el extremo, estúpidamente caritativa, alguien que se involucra con la gente hasta el punto de hacerse cargo de problemas y miserias que son de otros. Sé que soy difícil y por ahí quiero empezar.
No voy a pintarme una máscara de perfección inexistente. No estoy lista para esta clase de mentiras. Sabés que estoy molesta por esos temas que es difícil tratar incluso con tacto, cariño y delicadeza. Cada palabra pronunciada en un mal momento se vuelve filosa, filosísima y es evidente la consecuencia: alguien va a salir lastimado. Sé que no podés ver mis cicatrices porque estás con los ojos empañados en lágrimas. Yo puedo ver claramente las de ambos, aunque no esté acostumbrada a ver las mías, y estamos sangrando por igual pero en posturas diferentes. Yo estoy de pie, casi sin aliento, los ojos furiosos brillando, desangrándome, pero no me rindo. Vos estás en el piso, con los ojos cerrados, a punto de dimitir, con la mirada anegada. Y ahí es donde enfurezco porque envidiás mi postura pero no hacés nada para imitarla. Estás cómodo en tu derrota porque es fácil endilgarle a la vida el mote de injusta y no procurar torcer el curso de las cosas. El destino no está escrito: lo escribimos nosotros. No me envidies, porque estoy tanto o más lastimada que vos, pero aún permanezco en pie: no puedo permitirme caer, menos en este momento. Sabés que voy a levantarte siempre, pero no te confíes de eso: un día puedo cansarme, no me fuerces a llegar a ese límite. Levantate, sos lo suficientemente fuerte, ¿o no? Demostrame que valés la pena con hechos, demostrame que lo que estoy pensando no está errado, demostrame con hechos que estoy en lo cierto al poner mi vida entre tus manos.

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