Las cosas no son siempre como uno quiere. Yo quiero, por ejemplo, sentirme segura y lo único que logro es sentirme asustada y sola. Más que antes. Me siento avergonzada por no poder mentir y, a la vez, ocultar las razones que motivan cierto hecho -más allá de que estos sean privados o personales.
También me cuesta reconocer que alguna vez tuve sueños rosados, de mujer común, esos sueños que los libros y la televisión te tatúan en la mente desde la más tierna edad.
También me cuesta admitir la decepción. Uno espera que las cosas pasen de cierta manera, pero casi nunca se dan como uno quiere, sobre todo si hay otra gente involucrada en el plan.
Hoy me siento así. Decepcionada. Esperaba que cierto momento me encontrara de cierta manera, con un apoyo que no encuentro (al menos no como creo que debería ser) y preguntándome por qué justifico los errores que el prójimo no se preocupa por no cometer. No soy su responsable, pero me comporto como si lo fuera.
Debo aprender aún que no se puede esperar nada de nadie. Ni siquiera lo que a uno le parece obvio.
También me cuesta reconocer que alguna vez tuve sueños rosados, de mujer común, esos sueños que los libros y la televisión te tatúan en la mente desde la más tierna edad.
También me cuesta admitir la decepción. Uno espera que las cosas pasen de cierta manera, pero casi nunca se dan como uno quiere, sobre todo si hay otra gente involucrada en el plan.
Hoy me siento así. Decepcionada. Esperaba que cierto momento me encontrara de cierta manera, con un apoyo que no encuentro (al menos no como creo que debería ser) y preguntándome por qué justifico los errores que el prójimo no se preocupa por no cometer. No soy su responsable, pero me comporto como si lo fuera.
Debo aprender aún que no se puede esperar nada de nadie. Ni siquiera lo que a uno le parece obvio.
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