Estoy escuchando a un puto bronceado despotricar contra el sistema informático que es su enemigo de turno como si le estuviera sacando el cuero a un ex novio. Creo que es una de las cosas más exasperantes del día. En la oficina suele haber quietud pero la loca esa grita, grita, GRITA. Finalmente baja la voz atiplada, sonríe y recuerda las vacaciones de playa que se le terminaron ayer.
Silencio.
Symphony of destruction.
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