jueves, 13 de mayo de 2010

Día difícil

Mucho trabajo, poca paciencia, mucha furia contenida... Lazos que se desatan, otros que me encantaría atar, charlas extrañas, lágrimas, abrazos... Una semana llena de emociones. La sensibilidad a flor de piel. El recuerdo de palabras antiquísimas que danzan dulcemente en mis oídos. Las palabras lacerantes de la noche y el llanto de los alejados por culpa de la (In)justicia y la maldad ajena. A veces no me puedo contener. A veces necesito contenerme. Se supone que yo debo ser la que sostenga, la que dé apoyo. Necesito contenerlo a él, que tanto hace por mí siempre con una sonrisa por más que se esté quebrando por dentro. ¡Quisiera ser más fuerte y poderosa para poder hacer añicos todas tus cadenas y regalarte la materialización de todos tus sueños! Por ahora te ofrezco lo poco que tengo para ofrecerte -que a su vez puede ser mucho-: mi amor, mi vida, todo lo que tengo. Tuya.
Sé que no es suficiente, pero al menos es algo.
No te olvides nunca: ya no volverás a estar solo.
Aquí tienes mis manos para confortarte cada vez que lo necesites. Mis oídos para que desahogues el peso de tus penas. Mis hombros para que reposes en ellos tu cabeza. Mis labios para cubrirte de besos. Aquí me tienes a mí. Tuya.
¿ Sabes qué? Aunque estemos físicamente distanciados en este momento, puedo sentir el calor de tu abrazo, ése que tanto necesito. Saberte cerca me calma y me hace feliz.
Cuando caiga el sol y la luna reine en el cielo, me reuniré contigo... Y el día difícil habrá terminado

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