lunes, 10 de mayo de 2010

Otro sueño

Hace dos noches, en un sueño tuve una visión. Estaba en un baile de gala, lleno de gente, en un amplísimo salón. No sé ni dónde estaba, pero el lugar estaba repleto de conocidos y extraños, pero todos estaban hermosos. Yo tenía un vestido blanco, con corset y una falda vaporosa con cola. Mi compañero de danza llevaba un traje negro como la noche que contrastaba con su blanca piel y sus ojos profundamente azules. Bailábamos un vals en el centro de la pista. Y ahí me desperté. Cuando lo miré, le conté que había tenido ese extraño sueño y me dijo: "Soñaste con nuestra boda".
Debo confesar que, aunque un poco perturbador porque creí ver a algunas personas en la fiesta a las que no les agradaba nuestra unión, el sueño fue hermoso. Casi tan hermoso como su abrazo protector.

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